PRODUCTOS OFICIALES DEL CLUB CIPOLLETTI

martes, 3 de julio de 2012

Pinta pa' caudillo

  • Berra vuelve a Cipolletti y quiere ser protagonista. Llega para aportar fútbol y también experiencia. Cuando se fue, lo hizo envuelto en aplausos y ahora regresa con la bendición de los hinchas.
Hace unos años aterrizó en Cipolletti con perfil bajo. Había realizado buenas campañas en equipos neuquinos pero el hincha albinegro lo miraba de reojo. Es más, costó que el tranco prolongado de Manuel Berra generara confianza en La Visera. El fútbol es tan extraño que las ovaciones para el volante llegaron en uno de los peores momentos del equipo, durante el ciclo de Marcelo Yorno. Anduvo por las playas de Puerto Madryn y las de Mar del Plata, y regresó con el sueño del ascenso coqueteando en su mente.

Los simpatizantes aplaudieron el regreso del neuquino porque recuerdan esa temporada 2010/2011 en la que sacó pecho, jugó partidos memorables y por eso llegó a la B Nacional.

En Brown de Madryn recaló unos meses y se fue por un encono con uno de los entrenadores, pasó por Unión de Mar del Plata, y ahora está de regreso. Es el refuerzo más buscado y que menos costó abrochar. A los 30 años (28/8/1982) resignó dinero para volver a sus 'pagos'. Eso sí, quiere ser protagonista.

¿Con qué expectativas volvés a Cipolletti?

Con las mejores, con el sueño de armar un buen equipo, ser protagonistas y pelear como en la era de (Domingo) Perilli. La confianza sobra porque hay jugadores con mucha experiencia y otros chicos del club que han crecido. Espero aportar un poco de jerarquía.

¿Se está armando un equipo como para pelear arriba?

Hay que analizarlo con el paso del tiempo, no apurarse. Hay que ver qué calidad de plantel podemos armar. Creo que en el Argentino A no hay muchos grandes equipos, que se puede clasificar si se trabajar bien y con regularidad.

Tu primera llegada a Cipolletti no tiene nada que ver con la actual. Hoy incluso el técnico dice que tenés la camiseta puesta. ¿Cómo lo tomás?

Siempre es para bien, porque es como él dice, parece que llego con la camiseta puesta. A la vez, es una súper responsabilidad transmitir la experiencia, poco o mucha, que logré. Yo creo que lo que puedo aportar en materia de aprendizaje para los juveniles de acá es que el fútbol siempre te da una chance. Yo llegué a Cipo a los 26 años, muy tarde, y creo que si hubiese llegado a los 23 quizá hubiese jugado B Nacional a los 26, no a los 29, como me tocó. Acá hay jugadores de 19, 20 años que tienen que aprovechar estos momentos, que deben trabajar y no bajar los brazos.

También llegás con la bendición de toda la gente, cuando en los primeros años te costó ganarte al hincha.

Acá siempre hay que pagar más derecho de piso del que se debe, la gente pide demasiado. Sobran los exitistas, y en general el que te putea es el que menos va a la cancha, es ese que va a las finales y que te tira para atrás el trabajo de una temporada por un resultado. Hubo jugadores a los que no se los reconoció como se debía, como Roberto Muñoz, Leo Larenas o Julio Ibáñez. Ellos también hicieron mucho.

A Rogger Morales lo conocés sólo como compañero.

Claro, jugamos un torneo de Argentino B en Independiente (de Neuquén). Era un muy buen compañero y, a pesar de tener trayectoria y estar en el final de su carrera, era muy respetuoso y se mataba en las prácticas. Como técnico debe ser igual.

De Cipolletti te fuiste carrilero, pero luego jugaste más por el centro del campo. ¿Dónde te sentís más cómodo?

Me encantaría jugar de doble 5, pero el cuerpo técnico sabe que me puede utilizar en varias posiciones. No tengo problemas con respecto al sector de la cancha mientras sea para el bien del equipo.

También sonás para ser capitán (el otro nombre es el de Cristian Martínez).

No escuché nada, pero sería una linda responsabilidad. Ser capitán no garantiza nada, pero sí creo que es un premio al proceder del jugador que le toca. Yo vuelvo porque extrañaba Cipolletti, y la verdad es que soy optimista.

¿Qué análisis hacés del cambio generacional en el mando del fútbol?

La gente joven genera iniciativas, fuerza, empuje, pero también debe haber más grande, que sea la que aporte los consejos sabios. En mucho, esto se parece a una familia. Sé que hubo encontronazos en las dirigencias anteriores y a mí me duele que se hayan ido algunos dirigentes (recuerda a Luis Boschi). Porque son personas que siempre estuvieron con el plantel, que viajaron y apoyaron. Yo a la dirigencia actual sólo le pedí una cosa: transparencia con los jugadores, que no hayan mentiras en el medio. Con eso, suficiente.
Diario Río Negro.