martes, 11 de noviembre de 2014

Las razones de una temporada de fracasos

Postal de una temporada con demasiados errores y los
resultados a la vista.
De ser candidato a todo, a no pelear por nada y decepcionar a sus hinchas. Razones para entender una de las peores campañas de Cipolletti:
  1. Las incorporaciones: El saliente Domingo Perilli dice que ninguno de los refuerzos era prioridad en su lista, pero los directivos aseguran que Mingo los pidió. La realidad es que ninguno de los nuevos rindió. Tello arrancó como ilusión y jugó poco y nada, Prudencio sufrió una grave lesión, Schonberger perdió el puesto con el tercer arquero, Chavarri vio casi todos los partidos de afuera y Scaglia jamás llegó a tener peso en el medio. “Un refuerzo tiene que ser más que un jugador local”, dicen los directivos. Ninguno lo fue.

  2. La conformación del plantel: Antes del inicio del torneo, cuatro eran las prioridades del anterior cuerpo técnico: Willy Ferreyra, Marcos Lamolla, Oscar Negri y Gabriel Chironi. El arquero siempre sintió poco reconocimiento en Cipolletti -aunque esta dirigencia lo había hecho volver al fútbol-, rechazó la oferta económica, dijo que iba a incursionar en el petróleo pero terminó firmando para Independiente. Fue suplente en el Rojo pero decidido en la Copa: en los penales contra Alianza, y verdugo del albinegro el miércoles por la noche. A Chironi, que partió a Crucero del Norte, jamás pudieron reemplazarlo, con el agregado que la llegada de Scaglia no hizo más que tapar a dos volantes de la cantera: Lucas Mellado y Juan Strack. Santiago Vergara fue siempre un expediente “x”: decisivo por momentos y un dolor de cabezas en otros. El domingo volvió a La Visera con la camiseta de Brown y no perdonó a su “ex”. Manuel Berra se fue por la puerta de atrás y se volvió uno de los mejores del torneo pero, en general, Cipolletti careció de jugadores desequilibrantes. Apenas las intermitencias de Kevin Guajardo. Esperar que el “8” (Negri) siempre haga todo se transformó en la única esperanza.

  3. La jerarquía de los futbolistas: El término jerarquía es un intangible que depende de muchos factores. En el fútbol tiene que ver con la personalidad y la prestancia con la que cada jugador afronta los momentos a los que está llamado su equipo. A este plantel le faltó hambre de gloria, creer que podían marcar un tiempo. En el “mundo albinegro” se reclamaba ascenso y sólo hubo dos jugadores que futbolísticamente demostraron poseer esa cualidad: Lamolla y Negri. Eso sí, el fútbol no es sólo marcar, pasar bien el balón y hacer goles. Y la irresponsabilidad del marcador central en el clásico ante Deportivo Roca le costó muy caro al equipo.

  4. La falta de gol: Fue el talón de Aquiles durante toda la temporada. Cipolletti sólo hizo 11 tantos en los 13 partidos que se jugaron hasta aquí en el torneo Federal A y apenas tres delanteros marcaron (Guajardo, Chavarri y Abayián), pero uno cada uno. Bruno Weisser tuvo asistencia perfecta y no convirtió, y sólo un par de jugadores marcaron dos tantos: Lamolla y Negri. Durante las 13 fechas del torneo, el albinegro generó muchas situaciones de peligro, pero los delanteros demostraron no estar a la altura.

  5. La salida de Perilli: El primer clásico con Roca dejó sin técnico a Cipolletti. Los directivos juran que Mingo “amagó” varias veces con renunciar antes de la salida, y que se lo veía “abatido, sin fuerzas”. El entrenador asegura que lo echaron y que sus pergaminos al menos demandaban un partido más. “Si perdía con Alianza, me iba solo”. El cruce de palabras y por las redes sociales caló hondo. Todos perdieron algo de credibilidad y el plantel quedó golpeado, porque apoyaba al DT. Con la dirigencia algo comenzó a romperse.

  6. Sialle nunca le encontró la vuelta: Aterrizó con muy buenos pergaminos y nada menos que tres ascensos del Argentino A a la B Nacional. Llegó con un preparador físico, sumó al Ruso Homann para ser fuente de información y nexo con el plantel, y buscó bajar “conceptos simples”. Desterró términos “científicos” como “coberturas” y “vasculaciones”, y metió mano en el equipo: el Flaco Negri de doble “5” adelantado, Azcurra de volante por izquierda y dueño de las pelotas paradas, más tridente de ataque. Se vio buen trabajo en la pelota parada y la búsqueda de un funcionamiento ofensivo, pero nunca logró acomodar al equipo en lo anímico ni generar liderazgos en el vestuario. Es un técnico de pocas palabras que impone respeto y que da poco espacio para el diálogo. Cipolletti perdió cada vez que le hicieron el primer gol y apenas sumó 8 puntos en 10 partidos. Algunos dirigentes quieren su continuidad y otros no están convencidos de cara a una temporada 2015 sin confirmaciones.

  7. El clásico: El primer golpe vino después de un Cipolletti-Roca. Adiós a Perilli y caída en lo anímico. El equipo (sobre todos muchas individualidades) nunca se recuperó. En el segundo derby terminó en escándalo y diez suspendidos. El albinegro perdió aún más porque ganaba el partido.

  8. El vestuario: Muchos son los protagonistas del fútbol grande que insisten en la idea de que los grandes equipos son gestan en vestuarios con roles definidos. En Cipolletti no parecen existir liderazgos fuertes y positivos. No son líderes Madrid y Lamolla, pero tampoco Carrasco y Negri. Es más, después del clásico de la vergüenza, algo se rompió definitivamente.

  9. La dirigencia: En el proyecto integral del fútbol que en 2012 presentaron los actuales directivos, el punto central del “Fútbol de primera” era el “ascenso a la B”. Este torneo Federal A fue atípico, una suerte de carrera de 100 metros. Aumentaron el presupuesto, sumaron a la operadora OPS, profesionalizaron los esfuerzos, generaron mucha expectativa, quizá demasiada. Le renovaron a Perilli y lo despidieron a la tercera fecha (antes, OPS trajo a Saporiti, que estuvo un pestañeo). Cortaron a jugadores que anduvieron bien en otros equipos. Deberán capitalizar la magra experiencia y seguir sumando “kilometrajes” en el fútbol federal. Dicen que tienen fuerza y que cambiarán cosas para la próxima temporada. Una de ellas: desean más injerencia para la conformación del plantel.

  10. El hincha: La décima es una buena, muy buena, tan buena que debería ser la primera porque en tiempos de canchas despobladas y prohibición a los visitantes, el simpatizante de Cipolletti se portó de manera ejemplar y soportaron con hidalguía una de las peores campañas de la historia. Hubo algunas pintadas y extraños volantes, pero el hincha de Cipolletti fue un ejemplo.

1 comentario:

  1. Serán esas las claves del fracaso? puede ser, pero la posta es que ya no somos un equipo grande de la patagonia. Si empezamos a pensar en que somos chicos, a sentirnos humildes, quizás nos va mejor. Sin espectativas. Tenemos una cancha de plástico, un plantel horrible y unos dirigentes fracados.

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