martes, 23 de febrero de 2016

Perdió puntos, pero ganó en fútbol

  • Por Sebastián Busader para Cipolletti TV.
Durante la semana, las declaraciones sonaron al viejo "casete" que siempre se escucha en un fútbol histérico como el argentino: "los clásicos se ganan, de cualquier manera". Son palabras que parecen ilógicas al pensar que el fútbol es un deporte (el preferido nuestro) y también un espectáculo, que debe tener mucho de competitivo, pero también de estético y de goce. Podría decirse sin miedo a la equivocación que los jugadores de Cipolletti faltaron a la verdad, y que aún perdiendo, en su cancha y con el clima adverso, jamás resignaron a la idea de jugar el balón por el piso, hacer ancha la cancha y pensar siempre en el arco de enfrente. Es decir, decidieron que no sea "a cualquier precio".

El 1-1 ante Deportivo Roca puede sonar escaso porque en el plano de los merecimientos, el albinegro se llevó un gran aprobado. Es que en la tórrida noche que se vivió en La Visera de Cemento, con un marco de público como para guardar en la retina, el local redujo a la mínima expresión a un Deportivo Roca deslucido y carente de ambición ofensiva. Una aclaración: en estas líneas no analizaremos al Naranja porque creemos sería un sacrilegio periodístico hacerlo dado que seguimos su campaña de manera parcial.

Certeza I: Cipolletti mereció ganar el partido, y no lo hizo porque el arquero Facundo Crespo tuvo su noche de gloria y Nicolás Caprio volvió a equivocarse.

Certeza II: el Ruso Homann encontró su mediocampo, y desde allí se genera el funcionamiento de un Cipolletti que tiene en Jorge Gaitán a su as de espada.

Certeza III: al albinegro le falta peso en el área ajena porque Taborda, más allá de su gol, no es aquel que alegraba las gargantas roquenses.

A Cipolletti le pasó lo peor porque ni siquiera se había acomodado en la cancha y ya perdía. A los 8', hubo una pérdida larga, Jonathan Valenzuela capturó el balón a 40 metros del arco rival y disparó sin demasiada confianza; el balón, sencillo, se metió en el arco local sólo porque Caprio parece la sombra de aquel que salvaba partidos la temporada pasada. Lo peor por el gol, pero también porque el rival nunca tuvo demasiadas aspiraciones de inquietar en ofensiva.

El dueño de casa lo buscó en ese primer tiempo sobre todo por izquierda, porque por ahí se recostó el indetenible Gaitán. El "10" se hizo cargo otra vez de la pelota, gambeteó, se asoció, corrió como un poseso, tuvo cuatro situaciones de gol y -quizá una de las peores cosas de la noche- se retiró lesionado -sería una contractura-. El mismísimo Gaitán tuvo a los 25' la chance más clara pero Crespo primero le negó el empate con la pierna y después la pelota dio en el travesaño.

Roca extrañó demasiado a Pachorra Castro y Lucas Mellado fue el gobernador del mediocampo durante todo el partido. El negro metió como siempre y tuvo tranquilidad y prestancia para jugar cada pelota. Junto a Maxi Carrasco pueden formar un gran tándem. Si en ese primer tiempo Cipolletti fue superior, en el complemento acrecentó la tendencia. Pero hubo un cambio en la matriz del juego: el ataque se movió a la otra banda y Valente se transformó en un volante más. El lateral es todo un hallazgo y reafirma una idea que se alaba en equipos como el Barcelona (con jugadores como Dani Alves) pero que está en desuso en el ámbito federal: los "3" y los "4" deben asociarse al juego, ser salida y opciones de pase, también integrante en las acciones de engaño y desmarque. Lo hizo a la perfección, con el plus de que tiró centros "envenenados" al corazón del área. La cadena de funcionamiento se ajustó con Mellado, Valente, Carrasco, Gaitán y algunas esporádicas intervenciones de Weiner. Todo por derecha. Algo que Roca nunca pudo resolver. Gaitán tuvo dos chances antes del gol de Taborda, que llegó después de un perfecto centro de Valente al primer palo, y dos más después, antes de retirarse lesionado.

El partido se fue y da la sensación que no dejó "ganadores". Roca se volvió con un punto a casa, pero fue superado en todos los planos y sectores del campo. Cipolletti perdía, lo empató pero el gusto es agridulce. Levantaron jugadores claves y es necesario ajustar desacoples defensivos, más allá de los errores de Caprio. Pero el medio se mostró fresco y activo, jugaron al fútbol y generaron situaciones, aunque Gaitán parece sustancial en esa tarea -y quizá no esté en Bahía Blanca-. Cipolletti jugó un buen partido de fútbol. Empató con Roca, de local y en una situación compleja -después de ser eliminado en Copa Argentina y de caer en Madryn-, y se retiró con tenues aplausos. En un fútbol histérico como el nuestro no es un dato menor. Tampoco que los errores estén en los dos arcos. Cosas para trabajar.

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