- La columna de Juan Pablo Quintana.
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Para los hinchas hay fechas importantes, estadios relevantes, momentos inolvidables… para los enfermos del fútbol como nosotros la cuestión se multiplica. En cancha de Lanús vi por primera vez a San Lorenzo en el día del padre de 2000. Ganó 1 a 0 con gol de la vieja Moreno en el arco donde estábamos nosotros. 16 años y medio después volví y realmente me sorprendí. Yo sabía que se habían modificado las entradas y en aquel lugar donde había estado ahora iba el público local. La explicación era más que lógica: ahora esa tribuna está techada. Desde adentro se veía un estadio moderno que cuenta con, por lo menos, 30 cabinas, una pantalla tan gigante como increíble, capacidad para 47 mil espectadores y sí, un campo de juego con un césped natural impecable.