PRODUCTOS OFICIALES DEL CLUB CIPOLLETTI

viernes, 2 de junio de 2006

Se levanta el telón, es la hora de los pibes

Leandro Dómini, Mariano Figueroa y Julio Ibáñez no creyeron que iban a jugar en el Argentino A 2005/06, y terminaron siendo los responsables de apagar el incendio que otros habían generado. Los tres se quieren quedar a jugar el Torneo Argentino B y mueren por ascender con Cipolletti, pero sus ganas son vulnerables ante una oferta del Argentino A u otra demasiado tentadora del Argentino B.

Los pibes hablaron con Cipo Pasión, contaron sus experiencias en divisiones inferiores, opinaron sobre su suerte en la temporada pasada y analizaron su futuro de cara a la próxima. Conocelos, son la única esperanza del club.

A su derecha Mariano Figueroa, el chino (21 años)

Siempre jugó de “8”. Cuando tenía once años ingresó a la décima división del Club Cipolletti. Integró la súper categoría ’85 que ganó todo lo que disputó. En el año ’98 jugó el mundialito junto a Germán Alecha, Marcos Carrasco y Bruno Weisser. Desde la sexta división saltó a tercera, y seis meses después debutó en la primera local en el año 2002. Fue convocado a la pretemporada de invierno de ese mismo año y debutó en el Torneo Argentino A en la novena fecha del Apertura 2002.

Cipolletti le ganó 2a 1 a Aldosivi en una tarde de sol en La Visera con goles de Ancatén y Javier Muñoz, y se aseguró la clasificación a los cuartos de final. Desde ese partido Mariano Figueroa fue una carta en el banco de suplentes que Perilli jugó en cada mano. El técnico de Cipolletti confiaba en la juventud y en la velocidad del ‘Chino’ para desequilibrar al rival en los últimos minutos de los partidos. Hasta que en el Apertura 2003 se desgarró y tuvo que volver a remarla desde al liga local.

Tras estar seis meses alejado de la competencia, en el 2004 y 2005 volvió a jugar en la Liga Confluencia, pero en el Argentino A poco y nada. “Después de estar medio año parado, volví y tenía a ‘Coquito’ (Landeiro) y Amaya en la misma posición que yo, y eso me partió al medio” se resigna Figueroa. En el Clausura 2006 salió a la cancha con el acecho fantasma del descenso, y por lesiones de sus compañeros hasta tuvo que jugar de stopper por derecha.

Perilli sabe que en línea de cuatro defensores Mariano reúne las condiciones para jugar de lateral derecho, pero el esquema de ‘Mingo’ rara vez se adapta a esa estrategia. Incluso Jorge Julio lo hacía jugar para los suplentes de lateral derecho con línea de cuatro, y por su buen rendimiento lo hizo jugar de “8”. El ‘Turco’ ignoraba que ese era el verdadero puesto de Figueroa.

A su izquierda Leandro Dómini, el mojarra (22 años)

Ingresó a la novena división jugando de enganche, y hasta la sexta división fue una de las figuras y goleador del equipo. En la sexta categoría salió campeón. Pintaba muy bien hasta que en quinta división se peleó con Claudio Sícolo. Tuvo dos años jugando poco y nada, dedicándose al fútbol como un hobby y sin el objetivo de consagrarse en el deporte.

No tenía buena relación con el técnico, cursaba los dos últimos años de la secundaria, estaba de novio y promovían a jugadores más chicos que él. Muchas cosas se juntaban y Leandro suponía que su travesía futbolística llegaba a su fin. Cuando el cuerpo técnico hizo una lista con los jugadores que serían tenidos en cuenta, su nombre no estaba. Pero el ‘Moja’ pidió seguir entrenando con los más chicos para mantener el hobby.

Empezó a jugar en tercera división. Contra la voluntad del jugador, Claudio Sícolo lo puso de carrilero por izquierda. Dómini odiaba jugar en ese puesto pero volvió a ser figura y a meter goles en casi todos los partidos. Esa tercera división salió campeona de punta a punta, pero Leandro discutía con el técnico para volver a su posición natural en la cancha. Igual reconoce que volaba por izquierda, estaba muy rápido y Sícolo no lo quería desaprovechar. Su desempeño como carrilero finalmente lo llevaría a debutar profesionalmente, contra su propio pronóstico.

A fines del año 2002 empezó a jugar seguido en la primera local, siempre de volante izquierdo. Al igual que Mariano Figueroa ganó cuatro campeonatos en primera división. Perilli lo llevó a la pretemporada en Necochea en el 2003, para sorpresa del propio jugador que por esos días apenas compartía algunos entrenamientos con la primera profesional.

“Yo siempre soñé con jugar un partido de local, jugar en La Visera es lo más lindo que hay, con eso me bastaba para retirarme” señala Domini, que hasta la última temporada pensaba que nunca iba a jugar. En las prácticas jugaba para los suplentes de carrilero, pero cuando Ancatén era suspendido o se lesionaba, Perilli siempre encontraba una variante táctica que excluía a ‘Mojarra’ de la alineación profesional.

En marzo de 2005 Jorge Julio lo puso de titular en las prácticas previas al partido contra Rosario Puerto Belgrano en La Visera. Una hora antes del encuentro Domini no sabía si su sueño se iba a hacer realidad, porque el técnico nunca le confirmó que finalmente iba a jugar. En el vestuario cada jugador agarró su remera y sobraron la “11” y la “15”. Un referente del plantel se acercó al ‘Mojarra’ y le susurró al oído “agarrá la 11, boludo”. Sueño cumplido.

En el Apertura 2005 jugó contra Villa Mitre en Bahía Blanca porque Ancatén y Landeiro estaban lesionados. Dómini fue la figura de Cipolletti, la rompió. Cuando muchos suponían que le había sacado el puesto a Ancatén, Homann decidió respetarle la titularidad al neuquino.

Pero una semana después Ancatén fue separado del plantel tras reincidir en un escándalo en KPLA y Dómini se adueñó de la “11”. En el Clausura 2006 jugó todos los partidos, pero sumó cinco amarillas y faltó al definitivo contra General Paz Juniors. Los primeros siete encuentros fue titular, y marcó su primer gol contra Douglas Haig en Pergamino. Luego alternó la titularidad con Julio Ibáñez.

Frente a usted Julio Ibáñez, el guante (19 años)

Hizo todas las inferiores en San Martín. Salió campeón en sexta división, pasó a la quinta y de ahí saltó a primera. Cuando tenía 13 años fue a River, pero no se ambientó a vivir en Buenos Aires y volvió a San Martín. A los 16 años de edad superó nuevamente todas las pruebas de River y quedó en la filial.

Jugó un año en Renato Cesarini, volvió a Cipolletti en el 2005 y se incorporó al albinegro. Comenzó alternando la titularidad de la primera local con Manuel Gutiérrez y terminó jugando con la “10” en el tricampeonato del Apertura 2005.

Casi sin descanso, fue convocado por Henry Homann para hacer su primera pretemporada en Villa El Chocón. No se imaginó que iba a jugar en la primera profesional, hasta que en el Clausura 2006 el ‘Ruso’ lo llevó al banco contra Brown de Madryn. Ese día jugaron Pirotta, Masini y Figueroa por primera vez en la temporada, estaban dadas las condiciones para el debut del ‘Guante’ pero quedó en el banco.

La desilusión de no debutar en primera no lo hizo perder las esperanzas y siguió preparándose para que llegue el día. Un mes después, ya con Perilli como técnico, jugó directamente como titular contra Villa Mitre en La Visera. Fue la primera victoria de Cipolletti en el torneo. Ibáñez jugó de carrilero por izquierda, pero Domini asegura: “No me molestó salir, porque Julito se merecía jugar. Para nosotros es lo mismo que juegue él o yo”.

El ‘Guante’ la rompió contra la ‘Villa’. Fue el mejor del mediocampo de Cipo y se ganó la titularidad para el resto de los partidos. Por momentos alternó de doble cinco, pero en Pergamino y en Córdoba jugó en su puesto natural de enganche. “A mi me gusta jugar de enganche, pero estoy a disposición del técnico para hacer el trabajo que él me indique” señala Julio.

Si bien alguna vez soñó con jugar en Cipolletti, al contrario que Domini y Figueroa su objetivo fue llegar a jugar profesionalmente en Buenos Aires. Por ciertas circunstancias no se le dio, y ahora le aporta su técnica, habilidad y garra al Club Cipolletti.

¿Cómo se llama la obra? 2006, Odisea en el Torneo Argentino (versión blanco y negro)

A los jugadores de la liga local les dijeron que iban a plantear su situación cuando terminen de jugar el Oficial 2006 de la Liga Confluencia. Ellos sueñan con ascender, pero no saben como se va a armar el plantel. “Hay que ver si nos armamos para ascender o para mantener la categoría. No es tan fácil, en el Argentino B hay muchos equipos grandes que se arman muy bien. El año pasado supuestamente Cipolletti estaba bien y al final descendimos. El Argentino B esta lleno de clubes importantes, uno quiere ascender pero hay que ir paso a paso” señala un cauto Leandro Dómini, y agrega: “Igual somos Cipolletti y tenemos que pensar desde arriba, no podemos decir que tenemos que salvarnos del descenso”.

“Las ganas de ascender están, pero hay que ver la realidad con la que nos encontramos” completa Mariano Figueroa. La nueva subcomisión de fútbol ya les garantizó un cierto apoyo, van a hablar por separado con los referentes de la primera local una vez que terminen de competir en la Liga Confluencia.

Ante la incertidumbre de no saber qué les van a ofrecer, los tres emigrarían ante una oferta del Argentino A, y estudiarían una del Argentino B. En el Club Cipolletti jamás les dijeron siquiera que vayan a negociar un sueldo. A veces les tiraban "algo" a fin de mes. En líneas generales se cansaron de ser el último orejón del tarro aunque, como el caso de Figueroa, tengan muchos partidos en primera.

La posibilidad concreta de una oferta del Argentino B no los seduce demasiado, pero la analizarían. “Yo me iría a otro lado sólo para crecer profesionalmente, porque soy hincha del club y quiero jugar en el club” señala Dómini, y Figueroa completa: “Es que por ahí te vas a un equipo que te pagan mas, pero se enteran en esa ciudad nada más si andas bien, en cambio en Cipolletti andas bien y se enteran en todos lados”. Y Dómini insiste: “Los otros equipos no dejan de ser clubes grandes, pero para crecer es mejor otra categoría”.

Figueroa y Domini se recibieron de profesores de educación física, viven de su trabajo y aseguran que hay vida después del fútbol. Julio Ibáñez termina los estudios secundarios con las dificultades obvias de cualquier futbolista. Los tres viven con sus padres y están dispuestos a dejarlo todo por jugar la próxima temporada en el Argentino A. Si es en el “B”, les molestaría tener que dejar la comodidad de la ciudad de Cipolletti.

La categoría de una potencial oferta le gana la pulseada a sus trabajos, tal vez porque están en edad de independizarse. Entre gestos de cansancio Figueroa advierte: “Antes era distinto porque poníamos en la balanza que jugábamos en el Argentino A, pero ahora Cipolletti no está en una categoría superior al resto de los clubes de la región. Sabemos que los otros equipos están pagando mejores sueldos que Cipolletti, yo en diciembre tuve una oferta de Roca que era excelente en lo económico y me quise ir, pero me dijeron que me quede porque iba a jugar. Eso va a correr también cuando negociemos, porque encima los otros clubes te garantizan que jugás”.

Los pibes son concientes que no por mucho tiempo van a seguir rechazando trabajos para poder ir a entrenar, o llegar al extremo de renunciar en un empleo para ir a una pretemporada, como ya les ha sucedido. Gratis es muy difícil que vuelvan a jugar, por tanto la reunión que tenga la subcomisión con los pibes será fundamental para definir el proyecto de Cipolletti en el Argentino B.

Opinión: por Sebastián Sánchez
Dime qué tenemos y te diré qué comprar

Si algo tuvieron en común las dirigencias albinegras de los últimos 20 años, fue en general la obsesión por incorporar jugadores de Buenos Aires, Córdoba, y hasta trajeron un “9” de Paraguay. Los que se quedaron en la zona y se ganaron un lugar en el corazón de la gente con suerte pueden ser contados con los dedos de una mano. Las aves de paso fueron muchas, demasiadas.

Siempre hablando en líneas generales, ante la presión por los resultados en los torneos cortos los pibes sufrieron un injusto desinterés por las sucesivas dirigencias y/o cuerpos técnicos. En menos de diez años Cipolletti bajó del Nacional B al Argentino B. Los equipos que en cambio miraron para adentro como la CAI y Desamparados, y apostaron a su gente tuvieron su éxito a largo plazo.

En Cipolletti Alecha jugó porque no llegó el transfer del ‘Cota’ Alvarez, a pesar de ser el goleador histórico del Argentino A siempre le buscaron un reemplazante. Medina y los arqueros jugaron tras la decisión dirigencial no renovarle el contrato a Bissio y Ciattaglia, y tampoco encontrarles reemplazantes. Cid jugó cuando se retiró Rickemberg y se fue Luján. Dómini cuando expulsaron a Ancatén, y siguen las firmas. ‘Mojarra’ reconoce: “Las circunstancias en las que nos toca jugar a los pibes son feas, pero nosotros no tenemos muchas chances y las aprovechamos al máximo”.

La experiencia y la juventud del plantel debe ser equilibrada. En plena preparación para el Torneo Argentino B 2006/07, entre presupuestos y cálculos los dirigentes de Cipolletti deben formularse una pregunta: ¿Si siempre vinieron jugadores de afuera, por qué siempre terminaron jugando los pibes?