martes, 7 de marzo de 2017

Derechos y torcidos de huelga

Hoy fue una mañana convulsionada en Cipo y ni les cuento en el puente que nos une con Neuquén… igual lo primero que quiero decir (o escribir que es mi forma de decir) que está bien, que soy un defensor acérrimo de las huelgas, que me parece un derecho y que no acepto esa idea de que “vayan a protestar a algún lugar donde no molesten a nadie”, la esencia de una protesta es llamar la atención, visualizar el conflicto aunque siempre se intente modificar los roles y dejar mal parado a los que reclaman y no a aquellos que no escuchan a los trabajadores.

Caminando junto a mi vieja por el centro un vecino me saludó y me tiró “¿Te acordás de la huelga de los jugadores de Cipo del 98? Culpa de esa nos comimos siete en Tucumán”. Claro que lo recordaba.
 
El Capataz de la Patagonia armó uno de los mejores equipos de la historia que paradójicamente nunca terminó de enamorar del todo al hincha. Darío Tempesta, su DT, durante mucho tiempo fue sinónimo de mala palabra. El corte de manga de Viana Beledo a la Banda del Tigre se recuerda más que sus goles y el tiro en el travesaño en el último minuto en el arco del pasaje Klepe de Lorenzo Frutos ante Defensa y Justicia son las huellas amargas que dejó esa temporada.
 
En el medio, mucha ilusión, grandes momentos, triunfos memorables como el 5 a 0 a Olimpo, la victoria en Corrientes ante Huracán o el  5 a 1 a Gimnasia y Tiro de Salta.
 
Jugadas las primeras ocho fechas Cipo marchaba en lo más alto de las posiciones con 17 puntos, uno más que Atlético Tucumán y Aldosivi de Mare del Plata y dos más que Instituto de Córdoba. El arranque fue notable: cinco triunfos, dos empates y una derrota pero como todo no puede ser alegría, explotó el conflicto. Los jugadores no llegaron a un acuerdo con los directivos por la cifras de los contratos y decidieron no presentarse a jugar en Tucumán ante Atlético. Luego de una maniobra de último momento, los directivos subieron a chicos de 17 años para evitar una sanción. Lo que no se puedo evitar fue la goleada. Esa noche del 16 de octubre de 1998 en el estadio José Fierro el Decano se impuso por 7 a 0 con cuatro goles de Adrián Czornomaz y los restantes de Raúl Aredes, el boliviano Miguel Rimba y Daniel Dalmaso.
 
Los pibes que pusieron la cara fueron Matías Mori; Alejandro Castro Funes, Adrián Nahuel, Ignacio Gigena y José Rickemberg; Guillermo Parigianni, José Salas López, Juan Carazo y Rodrigo San Martín; Osvaldo Luque y Cristian Coronel. El técnico, quién sino, Domingo Luis Perilli.
 
El diario Olé tituló “A la cancha con el jardín de infantes”. Cipo salió con los chicos e hizo lo que pudo. El hincha lo reconoció y fue a buscar a los chicos al aeropuerto.
 
En un día con muchas huelgas, con gente que sale a la calle, con un panorama que se parece más a los 90 que a la Década ganada, el recuerdo de la huelga de los jugadores de Cipo del 98, en marzo de 2017, con más miserias que hace 19 años, en el bolsillo y en el alma.
 
Video

Atlético Tucumán era el equipo mejor reforzado del Nacional B. A los 4 minutos ganaba 2 a 0 y en el segundo tiempo sacó el pie del acelerador. Cientos de hinchas de Cipo coparon cantando el Aeropuerto del Neuquén para recibir a los pibes, como héroes, y los acompañaron en caravana por la Ruta 22 hasta Cipolletti.

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